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El punto de partida de nuestra propuesta, fue el resultado de un proceso de revisión crítica de los aspectos que, desde la experiencia de estudiantes y de práctica profesional, considerábamos problemáticos para la disciplina.
Así, problematizamos la pertinencia de una perspectiva de ciencia basada en el pensamiento hipotético deductivo cartesiano para el desarrollo de una ciencia que valide el quehacer de la Terapia Ocupacional; éste, en la lógica de causa-efecto, describe los fenómenos desde una perspectiva mecanicista, configurando una epistemología denominada positivismo lógico[9], que describe los fenómenos del mundo y del ser humano mediante variables cuantificables y demostrables empíricamente, pretendiendo alcanzar la objetividad científica[10].
Los problemas que presenta esta pretensión de objetividad para la comprensión del ser humano, impulsó en la década del cincuenta el desarrollo de la Teoría General de Sistemas (En adelante TGS), cuyo principal exponente, el biólogo alemán Ludwig von Bertalanffy[11], sostiene que las ciencias del comportamiento y sociales requieren de una reorientación básica, debido a que existen limitaciones del procedimiento analítico clásico para ser aplicado al estudio de fenómenos complejos, propios de los seres humanos. La TGS, surge entonces como una metateoría en respuesta a la visión mecanicista e híper especializada del mundo y busca describir de forma sistemática y científica la realidad, además de orientar una práctica interdisciplinaria[12], que permita la integración entre las ciencias naturales y sociales[11].
Desde su formulación hasta la actualidad, la mirada sistémica ha tenido múltiples transformaciones, hasta llegar a lo que hoy conocemos como Teoría Dinámica de Sistemas (en adelante TDS), que se caracteriza por una perspectiva holística e integradora, donde se consideran las relaciones y los conjuntos a partir de las cuales éstas emergen[12]. La realidad no se piensa como producto de relaciones de causa y efecto entre aspectos estáticos, sino como el resultado de la constante interacción dinámica y heterárquica[13] de elementos que son a su vez el resultado de estas interacciones[14].
La crítica a la aplicación de una mirada mecanicista para la comprensión del ser humano, ha tenido acogida en la tradición de la Terapia Ocupacional, especialmente en Estados Unidos, donde la adopción de la TGS y de la TDS ha resultado exitosa para explicar el fenómeno de la Ocupación y para el desarrollo de modelos de intervención.
En Chile, las influencias de estos planteamientos están presentes tanto en la enseñanza de la disciplina, como en la práctica profesional y gozan de prestigio, por cuanto son útiles para explicar lo que hacemos como terapeutas ocupacionales. Esto se entiende si consideramos que la Ocupación se inscribe en el ámbito de lo humano y lo social, que son los que, según la perspectiva de la TGS y la TDS, no pueden ser abordados desde una mirada mecanicista. Así, la mirada sistémica permiten a los terapeutas ocupacionales superar las limitaciones que históricamente han encontrado en el modelo biomédico como marco de referencia, y amplía las posibilidades para un desarrollo teórico propio.
Teniendo esto en cuenta, hemos considerado pertinente utilizar la perspectiva de la TDS para nuestra propuesta, sabiendo que no pretendemos elaborar una teoría explicativa del sujeto ni de lo social, sino que una herramienta para la comprensión de un objeto de estudio, que es también una construcción propia de la tradición de la Terapia Ocupacional. Esto, con el objeto de facilitar el desarrollo de la disciplina académica y la práctica clínica de la Terapia Ocupacional.
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