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Construimos nuestra propuesta tomando como base la explicación del desempeño ocupacional planteada por la Asociación Canadiense de Terapia Ocupacional[15], la cual surge del Modelo Canadiense de Desempeño Ocupacional. Éste ilustra la conexión entre la persona, el ambiente en el cual vive y la ocupación que desempeña. En esta propuesta, el desempeño ocupacional es el resultado de la interacción dinámica entre la persona, el ambiente y la ocupación. Así se esquematiza en forma gráfica (Figura 1):
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Figura 1: Esquema explicativo de Person, Enviroment and Occupation, “PEO” que muestra el desempeño ocupacional según el Modelo Canadiense de Desempeño Ocupacional en Enabling Occupation: an Occupational Therapy Perspective. (E. Townsend, et al 1997). Canadian Association of Occupational Therapy
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Antes de continuar, creemos importante aclarar dos conceptos:
1. Interacción dinámica
2. Niveles de categorías.
El primer concepto, como planteamos anteriormente, proviene de la TDS que, como metateoría, rompe con la comprensión unidireccional y causística de la realidad, para dar paso a una concepción multicausal y relacional de los fenómenos. Según esto, entenderemos por interacciones dinámicas las relaciones que establecen los fenómenos descritos, de manera tal, que los productos de estas interrelaciones son el resultado y generan, al mismo tiempo, fenómenos distintos que a su vez resultan y son el resultado de nuevas interacciones[12]. Gráficamente, podemos explicar este cambio en la comprensión de la realidad, de la siguiente forma: relaciones unicausales como un la idea de un vector; interacciones dinámicas como la idea de una red compuesta de elementos cuya complejidad está dada por sus propias interacciones.
El segundo concepto, surge de constatar que los ejes que se utilizan para explicar el fenómeno en cuestión (la Ocupación) son categorías, es decir, que se crean en la intersubjetividad de un contexto determinado para explicar la realidad, pero no son la realidad.
Si bien el establecimiento de las categorías es arbitrario, el proceso de subcategorización no lo es: una categoría, para ser aplicada en diferentes contextos, debe transformarse en distinciones genéricas, abstractas y limpias de propiedades específicas, sin embargo, para poder dar cuenta de una realidad particular, debe adquirirlas nuevamente.
Así, como resultado del proceso de abstracción y concreción de una categoría, distinguimos tres niveles:[16].
1.- Un nivel supraordinado
2.- Un nivel de base.
3.- Un nivel subordinado
El primer nivel, es el de mayor abstracción, es decir, la categoría es más general y posee pocas propiedades figurativas, por lo que en ella caben múltiples objetos. En el segundo nivel, la categoría posee más propiedades figurativas y por tanto, es menos general. Finalmente, en el tercer nivel, la categoría posee propiedades específicas, por lo que sólo es aplicable a un objeto en particular.
Por ejemplo, para el caso de la categoría supraordinado “perro”, un nivel de categoría de base podría ser “Fox Terrier” y para el caso de la categoría de base “Fox Terrie”, un nivel de categoría subordinada, podría ser “mi perro”.
Habiendo aclarado estos conceptos, tomamos las categorías propuestas por el esquema Person, Enviroment and Occupation (en adelante PEO) como supraordinadas y planteamos una primera diferencia para pensar en una delimitación de nuestro objeto de estudio: es la Actividad, y no la Ocupación la que está en este nivel.
Basándonos en lo plantea Pierce[17], consideramos la Actividad como una idea arraigada en la mente de las personas y compartida culturalmente, y por lo tanto, lo ligamos con lo que define Clark como Ocupación: lo que puede ser nombrado en el léxico de una cultura. Nosotros le atribuimos esta definición a Actividad, y no a Ocupación. Así, la Actividad definida como tal, es una abstracción al igual que los otros dos componentes de este nivel: la Persona y el Ambiente: ¿Podemos observar el ambiente? No, no podemos observar “el ambiente” como una entidad, lo que podemos es observar un ambiente determinado. Así mismo ocurre con la Persona y con la Actividad: no podemos observar “la persona” o “la actividad” como tales, ya que son categorías genéricas. Sólo puedo observar a una persona determinada o a una actividad determinada.
Siendo esto así ¿qué ocurre con la Ocupación?, tal como lo platea Pierce, es la “actividad” lo que cumpliría con las características de categoría genérica y abstracta por cuanto que es una idea arraigada en la mente de las personas y por lo tanto comparte con “ambiente” y “persona” este nivel.
El análisis de esta forma de comprender el desempeño ocupacional que surge del Modelo Canadiense de Desempeño Ocupacional, nos llevó a la conclusión que la Ocupación debe ser entendida como un fenómeno[3], que emerge como resultado de la interacción dinámica de distintos elementos, los cuales deben ser estudiados en tres niveles distintos:
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Un primer nivel (supraordinado) donde se encuentran las construcciones utilizadas habitual e históricamente por la Terapia Ocupacional para explicar y fundamentar su quehacer, pero que por su carácter abstracto no son observables ni analizables en sí: Persona, Ambiente y Actividad.
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En un segundo nivel (de base) hemos puesto los aspectos observables y/o analizables desde quien observa a quien se involucra en una ocupación: Forma, Función y Significado.
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En un tercer nivel (subordinado) hemos considerado los aspectos específicos, que sólo son interpretables por quien observa a quien se involucra en una ocupación.
Los tres conceptos iniciales son: Persona, Ambiente y Actividad, entendidos como generalidades, categorías propias de la intersubjetividad de la Terapia Ocupacional, y que, quienes somos portadores de su tradición y de su énfasis, reconocemos en nuestro universo discursivo (figura 2).
Es importante recalcar que, cuando hablamos de Ambiente, nos referimos, tal como lo ha hecho la tradición de la Terapia Ocupacional, a una unidad que incorpora los aspectos físicos, sociales y temporales[18].
En un segundo nivel de categorías, se encontrarían como ya hemos dicho, los aspectos que la tradición de la disciplina, y particularmente, la emergente Ciencia de la Ocupación ha considerado observables y/o analizables de la Ocupación. Para nosotras, éstos surgen como el producto de la interacción dinámica de la persona, el ambiente y la actividad y son, la Forma, el Significado y el Propósito personal de la Ocupación (figura 3).
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Figura 2: muestra las tres categorías de nivel supraordinados: Persona, Actividad y Ambiente.
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La Forma Ocupacional, la entenderemos, como lo define Nelson[19]: un sistema objetivo de circunstancias, independiente y externo a una persona, por lo tanto, con una naturaleza objetiva, independiente de la ocupación en que el individuo esté involucrado. La Forma Ocupacional, surge de la interacción de la Actividad con el Ambiente, es decir, surge cuando la idea arraigada en la mente de las personas, adquiere un tiempo, un espacio físico y social, no como tres aspectos, sino como una entidad, es decir, un espacio - tiempo en un ambiente dado. Por ejemplo, cocinar, como una idea, puede ser una actividad, pero cocinar un almuerzo, en la cocina de una casa determinada, independiente de quien lo realice, sería la Forma Ocupacional.
El significado, lo entenderemos como el aspecto simbólico de la Ocupación,[19] por lo tanto, a diferencia de la Forma Ocupacional, no es un sistema objetivo ni independiente de quien realiza la ocupación, sino que por el contrario, es personal y sólo puede ser analizado en la interacción directa con quien vivencia la Ocupación. El significado de la Ocupación surge de la interacción dinámica entre la persona y el ambiente, es decir cuando una persona determinada, en la relación con un ambiente dado, en el tiempo, construye significados, que luego se pondrán en juego en la Ocupación. Por ejemplo, una persona en el ambiente de la Universidad, atribuye significados a los elementos de ese ambiente, que se han construido a lo largo de su historia de vida, a lo largo de su historia de relación con sus diferentes ambientes. Así puede atribuir significado a las salas de clases, a las personas, compañeros, profesores y también a la ocupación.
El propósito, lo entenderemos como la Función de la Ocupación,[20] es decir, su objetivo, el aspecto más funcional de la Ocupación. Tomando como base la idea de impulso intrínseco del ser humano a la acción y a la actividad[2], el propósito surge de la interacción dinámica entre la Persona y la Actividad, es decir cuando una persona determinada, realiza una actividad determinada y entonces esta adquiere un objetivo y la actividad pasa a ser una actividad con propósito, la cual, al igual que el significado, es personal. Por ejemplo, si decimos cocinar, es una actividad, que sólo tendrá un propósito cuando alguien la realice. Cuando una persona determinada, realiza una actividad determinada, como cocinar, lo hace con un fin, como puede ser alimentarse, agradar a alguien o entretenerse. Este fin sólo puede ser dado por la persona que realiza la actividad.
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Figura 3: Muestra las tres categorías de nivel de base: Forma, Propósito y Significado de la Ocupación.
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Finalmente, en un tercer nivel de categoría, estaría la Ocupación como el resultado de la interacción dinámica entre la Forma Ocupacional, el Significado y la Actividad con propósito. La Ocupación es entonces la vivencia subjetiva, dada por el propósito y el significado de realizar una forma ocupacional. La Ocupación, en otras palabras, como lo platea Pierce, es “un constructo específico personal del individuo, una experiencia no repetible” (17: pág 4, 5).
Desde la perspectiva de sistemas dinámicos que hemos planteado, Forma, Significado y Propósito no son independientes. El Significado está influenciado por la Forma y por el Propósito, así como la Forma está influenciada por significados y propósitos culturales, y el Propósito está influenciado por la Forma y el Significado. La Ocupación es entonces, donde estas interacciones confluyen y es el resultado de las mismas (figura 4).
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Figura 4: Muestra categoría de nivel subordinado: La Ocupación
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La Ocupación, como el objeto de estudio de la Ciencia que surge de, y sustenta a la Terapia Ocupacional, la entenderemos como un fenómeno, es decir, algo que aparece ante nosotros cuando una persona determinada, realiza una actividad determinada, en un ambiente físico, social y temporal determinado, con una Forma, un Significado y un Propósito que se influencian mutuamente.
Por lo tanto, la Ocupación posee aspectos que pueden ser observables, independiente de quien la realiza: la forma ocupacional, pero siempre con características contextuales, es decir una actividad concreta en un espacio y en un tiempo concreto. Además, la Ocupación posee aspectos que sólo pueden ser interpretables dependiendo de la persona que la realiza: el Significado y el Propósito.
Comprendiendo el concepto de interacciones dinámicas, la Ocupación no es la suma de estos aspectos, sino que algo cualitativamente distinto. Así mismo, la Forma Ocupacional no es la suma de una actividad y un ambiente, sino que un elemento distintos, teniendo en cuenta que estos niveles son diferentes según la posición de quien observa. Lo mismo ocurre con el Propósito y el Significado.
Otra implicancia que posee el pensar la Ocupación como el resultado de una interacción dinámica, es que no es algo estático, sino que por el contrario, es algo que es siempre distinta según la interacción que se dé entre los aspectos anteriormente descritos. Así la Ocupación es, tal como lo platea Pierce, algo irrepetible. Lo irrepetible de la Ocupación está dado entonces, por las múltiples interacciones dinámicas que están a la base del concepto de Ocupación. Esta interacción dinámica, como su nombre lo indica, permite que la Ocupación devenga en algo distinto, producto de interacciones distintas.
Diferentes actividades, ambientes, personas, propósitos, formas y significados interactúan (figura 4). Así por ejemplo, cocinar una cena un día de navidad tiene una Forma, un Significado y un Propósito distinto que cocinar un desayuno un día de semana cualquiera. Nuevamente, la Actividad puede ser la misma, entendida como “una idea arraigada en la mente de las personas y compartida culturalmente en el lenguaje” (17: pág 5). Por otra parte, la Forma Ocupacional de cocinar una cena de navidad, entendida como los aspectos observables, independiente de quien la realice, puede ser la misma o muy similar de un a año otro, si se mantienen similares los aspectos del ambiente físico, social e incluso temporal, si lo tomamos como el tiempo destinado a la realización de la Forma Ocupacional, pero no será la misma Ocupación porque el Significado, el Propósito y la interacción entre éstos y la Forma Ocupacional, serán de alguna forma diferentes, aunque lo realice la misma persona.
Nuevamente, pensando en una concepción de Ocupación en función de quien la observa y estudia, podemos entenderla como un fenómeno que aparece para quien la observa en un momento dado. Pero sabemos, que si bien la Ocupación es algo irrepetible, es también algo continuo en nuestras vidas, ya que siempre estamos involucrándonos en Ocupaciones[21]. Por este motivo, proponemos entender el continuo de ocupaciones a lo largo de la vida de las personas como lo que se ha denominado Participación Ocupacional[18]. Es decir, cada una de las Ocupaciones que una persona realiza, a lo largo de su historia, serían una unidad mínima de un continuo que es la Participación Ocupacional. Pero además, incorporando las ideas planteadas por Nelson y luego retomadas por Kielhofner sobre el Desempeño Ocupacional, y Habilidad Ocupacional, diremos que estas dos son unidades más pequeñas en la dimensión temporal de este continuo (figura 5).
Volviendo a nuestro modelo gráfico, podríamos decir que hasta ahora sólo hemos visto la Ocupación sin incorporar la dimensión temporal, es decir como un corte en el tiempo. Si agregamos la dimensión temporal, en nuestro esquema debemos incorporar una vista en tres dimensiones, con lo cual la figura adquiere perspectiva y grafica el continuo del que hemos hablado.
Como ya se ha explicado, la Forma Ocupacional es una actividad insertada en un ambiente, como una unidad física, social y temporal. Volviendo al ejemplo de cocinar, ésta pasaría de ser una actividad a ser una Forma Ocupacional, cuando es cocinar en la cocina de una casa específica, con materiales y espacio determinado, en una cultura y grupo social determinado y en un tiempo determinado. Estos aspectos ambientales se relacionan, de manera de configurar la Forma Ocupacional.
Entonces, cuando una persona realiza o, en palabras de Nelson[19], atraviesa esta Forma Ocupacional y por lo tanto, agrega un significado y un propósito, diremos que se da un Desempeño Ocupacional. Este desempeño también tiene una dimensión temporal; un principio y un fin. Pero para desempeñar esta ocupación, se realiza una serie de acciones más pequeñas, que también tienen en sí una forma, es decir tiene aspectos observables independientes de quien las realice, y adquieren un significado y un propósito cuando hay un alguien que las realiza. Esta unidad más pequeña, tal como lo distingue Kielhofner[18], sería la Habilidad Ocupacional.
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Figura 5: Muestra categorías de los tres niveles en interacción dinámica a través del tiempo.
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Pero ¿qué unidad de medida de tiempo aplicamos para decir qué es una Habilidad, un Desempeño y Participación Ocupacional? Muchos de nosotros que estudiamos bajo las influencias del paradigma mecanicista, recordamos esas incomprensibles y nunca universales distinciones entre tarea, acción y actividad, que intentaban diseccionar una ocupación para hacerla analizable y medible. Así por ejemplo, varias acciones formaban una tarea o varias tareas formaban una actividad.
A diferencia de esto, nosotras no pretendemos una definición cuantitativa y universal, ya que entendemos que estos niveles del hacer[18], son categorías creadas para el estudio, la comprensión y la intervención, y como tales, cada persona que quiera estudiar la Ocupación puede establecer su criterio de análisis. Nosotras proponemos la utilización de los criterios que plantea Kielhofner, por considerarlos apropiados y útiles para un análisis de la Ocupación que incorpore los elementos antes expuestos.
Hasta aquí hemos hecho una descripción de lo que entendemos por Ocupación, a partir de una concepción de ésta como una construcción de un quehacer o de una disciplina, pero no hemos dado cuenta de algo central para una propuesta situada en la post modernidad: el lugar del observador.
La presentación de este cuadro puede hacernos creer que cuando observamos, y más aún, cuando intervenimos una ocupación, nos encontramos efectivamente fuera de este fenómeno, sin embargo, eso es sólo un ejercicio de abstracción, es decir de abstraernos del contexto y de nosotros mismos, porque en realidad, no es así. Tanto para el estudio como para la intervención de la Ocupación, si no consideramos nuestro lugar como observadores, podemos creer que estamos mirando desde arriba o desde afuera, pero nosotras proponemos que esto es sólo una representación, ya que si somos coherentes con nuestra propuesta, en realidad estamos en el Ambiente y, por lo tanto, formando parte del fenómeno del que estamos dando cuenta o en el que estamos interviniendo.
Siendo así, como parte del Ambiente tenemos participación directa sobre el Significado y sobre la Forma Ocupacional. Ya varios autores han descrito cómo el hacer Terapia Ocupacional es, en gran medida, la posibilidad de reencuadrar una actividad para darle un nuevo significado y cómo al manejar el Ambiente, podemos modificar aspectos de la Ocupación[21]. El que seamos o no parte del ambiente, que interactúa para conformar la Forma Ocupacional y el Significado, implica una diferencia en estos (Forma y Significado) y por lo tanto en la Ocupación.
Por ejemplo, el significado de cocinar para una persona, será uno si se hace sólo o si hay alguien observando, más aún si ese alguien es un profesional y aún más si es un Terapeuta Ocupacional, aunque se haga en el mismo lugar y tiempo, por ejemplo, en la cocina de la casa a la hora de almuerzo.
Por otra parte, el conocimiento de la Forma Ocupacional, que tenemos los Terapeutas Ocupacionales, permite que modifiquemos el ambiente físico, social y temporal de ésta, modificándolo e influyendo así en la Ocupación. Por ejemplo, como parte del ambiente social, en esa misma actividad de cocinar, puedo actuar como una imagen de autoridad, demandando rapidez a quien cocina, y así, independiente de quien cocine, la Forma Ocupacional será diferente si yo no estoy o si tomo una actitud no demandante.
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