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A continuación se desarrolla un análisis y discusión de las dos categorías formadas por los fenómenos emergentes de las entrevistas. Ambas categorías dan a conocer las maneras de significar el robo, las cuales se diferencian entre sí, según la relación que tiene el entrevistado con este y su historia de vida.
Cada persona desenvuelve un mapa significativo propio, (Molinas de Rodina 2006) buscando propósito y significado a los acontecimientos, creando así una mirada personal de la realidad desde donde comprender y desarrollar su vida. Esto también ocurre con el robo, ya que las personas buscan propósitos y significados con esta actividad.
Este proceso permite la construcción de la identidad la cual no es estática, sino que se va formando a partir de interpretaciones de experiencia significativas para la persona y calidad de sus vínculos.
Por lo tanto el significado se construye como un producto social, en un proceso de interacción entre personas, llamado interaccionismo simbólico. El significado del robo para una persona surge tanto de las maneras en que otras personas actúan con esta persona en relación al robo como ésta vivencie la experiencia del robo.
Alfred Schutz[9] define las acciones como conducta dotada de sentido que surgen de un proyecto previo y tienen un propositivo definido. Las motivaciones que guían estas acciones son aquellas que hacen que el individuo actúe y se comporte de una determinada manera. En relación a la delincuencia, “la autopercepción de las principales motivaciones desde la perspectiva de las personas privadas de libertad por robo, son ayudar a la familia, tener harto dinero, subsistir, por necesidad y droga, entre otras” (Blumer 1982).
Las actividades con significado pueden constituir una ocupación, la que desde Terapia Ocupacional se define como el desempeño humano que da respuesta a las necesidades vitales de un individuo, que le permiten cumplir con las demandas sociales, distinguirse y expresarse, siendo una forma de dar sentido a la existencia y creando la identidad personal, cultural y social.
Las actividades con significado desarrollan el sentido de eficacia, fundamental para lograr con éxito objetivos personales y fortalecer el autoconcepto, siendo este la forma en que el individuo se percibe a si mismo y forma su identidad.
El desarrollo de cada persona se encuentra influenciado por procesos psicosociales: que corresponden a los de habituación, naturalización y familiarización de nuevas situaciones, donde la persona las va integrando, haciéndolas similares y semejantes a lo ya conocido, por lo tanto, habituales[10].
La habituación de la actividad delictiva puede estar influenciada por las redes sociales de la persona. La red primaria es el círculo más cercano al individuo, donde se desarrollan vínculos afectivos y directos. La red secundaria, es el círculo es más extenso con relaciones menos afectivas e impersonales.
A la vez puede estar influenciada por factores psicosociales como ingresos bajos, el desempleo, dinámicas familiares adversas, consumo de drogas y consumo comercial como solución para lograr lo deseado y mejorar la posición social, entre otros.
Comprender la relación entre los conceptos revisados y los significados asignados al robo puede contribuir para elaborar programas integrales que consideren a las personas como seres pertenecientes a un contexto histórico y social desde donde han emergido como sujetos.
Significación Positiva del Robo y su Interacción
Esta categoría se forma a través de la información obtenida de tres entrevistados, los cuales se encuentran estrechamente relacionados con el robo e identificados como ladrones, asumiendo su rol y autopercibiéndose como tales.
En esta categoría, los factores psicosociales de riesgo son principalmente la inexperiencia e inestabilidad laboral por parte de los entrevistados, los ingresos bajos recibidos tanto por ellos como por sus familias en el trabajo, y las dinámicas familiares adversas.
Estos factores psicosociales de riesgo, pueden aumentar la posibilidad de se desvinculen de sus familias de manera precoz por parte. En los sujetos pertenecientes a esta categoría, el promedio de edad de abandono del hogar es de 16 años. A la vez, estos factores son influyentes en el inicio de la habituación a la calle, pudiendo de esta manera evadir los problemas familiares, disminuir el tiempo sobrante en las situaciones de inestabilidad e inexperiencia laboral y teniendo oportunidad para salir a robar sin tener la supervisión de los padres o familiares.
Los factores psicosociales de riesgo pueden facilitar el contacto entre la persona y las redes sociales vinculadas al robo, pudiendo ser esta la red primaria y secundaria, para refugiarse o buscar soluciones a sus problemas.
En síntesis, los factores psicosociales de riesgo de esta categoría, pudieron aumentar la posibilidad de abandono del hogar precoz de la persona e inicio de habituación a la calle, donde estuvo la posibilidad que esta se vinculara intensamente con sus redes sociales, las cuales, al estar relacionadas con la delincuencia, potenciaron el inicio delictual precoz.
La vinculación con el ambiente delictual se fue transformando con el tiempo en un estilo de vida para los sujetos, quienes fueron dedicando cada vez mayor tiempo a realizar actividades relacionadas con el robo, para luego familiarizarlas e integrarlas a lo ya conocido. Por ende, haciendo del robo una experiencia habitual.
En la formación de la habituación del robo, participa el interaccionismo simbólico, proceso por el cual la persona va construyendo en conjunto con otros la manera de significarlo.
La autoeficacia experimentada en el acto de robar, permitió que las personas pusieran en práctica sus habilidades y desarrollaran con éxito sus objetivos, formando con esto un autoconcepto positivo con respecto al robo. Ambos fenómenos emergentes permitieron reforzar durante el proceso de interacción, el significado otorgado al robo.
La habituación al robo, en conjunto con la interacción simbólica, la autoeficacia y el autoconcepto positivo en relación a este, conforman una identidad personal y social vinculada al robo y permitieron que las personas construyeran su propio mapa significativo. En esta categoría, los sujetos se encuentran estrechamente vinculados al robo, otorgándole significados positivos a los sucesos relacionados a este.
Este proceso, permite la construcción de la identidad personal de ladrón, validándola y reforzándola.
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Figura 1.
Significación positiva del robo y su interacción
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Significación Negativa del Robo y su Interacción
Esta categoría se forma a través de la información obtenida de dos entrevistados, los cuales se perciben estrechamente relacionados con el trabajo e identificados con el, asumiendo su rol y autopercibiéndose como tales. En segunda instancia, refieren encontrarse en contacto con el robo, sin identificarse con este, por lo tanto, no asumiendo el rol de ladrón.
Con respecto a los fenómenos emergentes, existen dos grandes pilares en esta categoría, los que se presentan primero como autoconcepto negativo de ladrón y segundo como autoconcepto positivo de trabajador. Estos pilares se vinculan e influyen directamente en la formación de la identidad personal, desde donde la persona actúa y se desenvuelve y se proyecta.
El primer pilar, corresponde al autoconcepto de ladrón, que en estas personas se constituyó como negativo.
Los factores psicosociales de riesgo presentes en esta categoría y que influyen en el acto de robar, fueron el desempleo, ingresos bajos y consumo comercial, lo que tuvo como consecuencia la falta de dinero para cumplir con sus responsabilidades y deberes, siendo estos principalmente el pago de deudas comerciales. En este punto, se presentó una relevante interacción entre sus características personales y el posible incumplimiento de deberes, lo que llevó a estas personas a ser vulnerables a la influencia de sus redes sociales secundarias relacionadas al robo, integrándose de esta manera al ambiente delictual.
En este ambiente, las personas percibieron no creer tener las cualidades necesarias para ser ladrón, lo que los llevó a sentirse ineficaces en este ámbito, conformando así una autoeficacia negativa en relación al robo, y por ende, un autoconcepto negativo de ladrón, lo cual influye profundamente en la elección de las actividades a realizar, prefiriendo por lo tanto, la actividad laboral.
El segundo pilar, corresponde al autoconcepto de trabajador, que en estas personas se constituyó como positivo.
Los factores psicosociales positivos presentes en las vidas de estos sujetos, corresponden a la presencia de familiares relacionados al ambiente laboral, desvinculados al robo y a la experiencia laboral de los mismos entrevistados.
Estos factores psicosociales relacionados al trabajo, forman el sentimiento de autoeficacia, percibido como positivo por estas personas en relación a lo laboral, lo que a su vez forma el autoconcepto positivo de trabajador y refuerza la continuidad en esta actividad, haciéndola habitual en las personas[11].
El sujeto en su proceso de formación, crea patrones de comportamiento relativamente estables en relación al trabajo, no mediados ni cuestionadas por su reflexión, formando de esta forma hábitos laborales y por ende su habituación al trabajo.
Ambos pilares, el autoconcepto negativo de ladrón y el autoconcepto positivo de trabajador, interactúan entre sí para formar la identidad personal de cada entrevistado. Esta identidad personal, se va construyendo a través de eventos significativos, relacionados tanto a lo laboral como a lo delictual, lo que sustenta que la identidad no sea estática, sino que pueda ir cambiando según las necesidades de las personas y las situaciones que estén vivenciando.
Los eventos significativos y resultados obtenidos de las actividades laborales y delictuales, interactúan simbólicamente entre sí, y en conjunto con las personas, van formando el mapa significativo propio de cada una de ellas, autoorganizando sus estilos de vida y maneras de actuar.
Si la satisfacción y los resultados obtenidos en el trabajo o en el robo, cumplen con los objetivos propuestos por cada persona, reforzarán y validarán tal identidad, de trabajador o ladrón.
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Figura 2.
Significación negativa del robo y su interacción
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Aspectos Relevantes para Terapia Ocupacional
En el análisis y discusión previa de ambas categorías, se dan a conocer conceptos relevantes, como por ejemplo: interacción simbólica, mapa significativo propio, factores psicosociales, pertenencia e influencia de redes sociales, autoconcepto y autoeficacia e identidad personal.
Al ir relacionando los conceptos, con las categorías que han emergido desde el análisis de las entrevistas, convergen en el desarrollo de elementos claves de tomar en cuenta para el desempeño de Terapia Ocupacional, por ejemplo, la subjetividad que cada persona posee y su intersubjetividad, lo lleva a tener una mirada desde donde desarrollarse, aspecto fundamental para esta disciplina, puesto que se trabaja desde el sujeto y su contexto en particular, incluyendo los vínculos y relaciones interpersonales presentes en sus redes sociales. Es por esto que se toma en cuenta la subjetividad e intersubjetividad y las actividades con significados que emergen de esta, generando así motivación, sentido de eficacia y logro en sus vidas; reforzando en conjunto, la identidad personal y social. (Molinas de Rodina 2006)
Por lo nombrado anteriormente es fundamental tener en cuenta las relaciones que existen entre los elementos de Terapia Ocupacional, para la formación de significados, tanto personales como colectivos y como estos influyen en la formación de la identidad personal y social.
Por lo tanto, al conocer el proceso de significación se pueden tener en cuenta los elementos a trabajar desde Terapia Ocupacional. En el ámbito de la delincuencia, una alternativa podría ser la prevención de los factores psicosociales o en la resignificación de tal actividad y lo relacionado a esta, otorgando experiencias significativas tanto individuales como colectivas alternativas al robo.
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Figura 3.
Aspectos Relevantes para Terapia Ocupacional
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